QUIÉN TRAICIONÓ A ARTIGAS?

Cielito, cielo que sí

Cielito de los orientales,

donde pisa el gaucho Artigas,

hasta se erizan los trigales

 

 Portugueses y españoles,

a las corridas están,

Ni porteños ni traidores,

lo pueden sobornar,

 

 Cielito, cielo que sí,

Cielito de la verdá

No ofende ni teme Artigas,

al proclamar la Libertad

 

 Suscriben la Independencia,

los congresales en Tucumán,

Los Pueblos Libres lo hicieron

Trece meses atrás

 

 Desde junio del quince, Artigas

ha jurado la Independencia,

¡Esa fecha es el inicio,

de nuestra gloriosa existencia!

 

 Cielito, cielo que sí

Cielito del gran Artigas,

Junto a Belgrano y San Martín,

Nuestros Padres de la Vida,

El tiro del final de la carrera artiguista se lo termina dando uno de sus mejores lugartenientes, sino el mejor: Francisco Ramírez. En una guerra de jaguares donde se tiran con todo, hasta con lo que no tienen, Artigas es obligado a exilarse al Paraguay el 23 de setiembre de 1820. No volverá más. Pero ese es el final de la historia, Cuándo había empezado?

La Revolución misma,

Artigas es la Revolución de Mayo misma, porque a los grandes ideales que tenían Moreno, Castelli y Belgrano, le agregaba contingentes sociales,’el populacho’, que seguía a Saavedra. Él llevó acabo una reforma política trascendental, a la que nadie se atrevió a tanto.

Desde 1811, en que fue eregido como en el “Jefe de los Orientales”, Artigas no abandonó las banderas enarboladas: “Síganme cuanto gusten, que yo jamás cederé”. Y jamás cedió, aunque le fuera la vida en ello.

Para 1815 el país está partido en 4. El litoral que lo escoge como a su Protectos; Paraguay, con vida autónoma, Buenos Aires con las provincias de Cuyo; el Norte argentino, en comunicación directa con Bolivia, en donde mandaba Güemes. Córdoba fluctuaba aquí y allá.

Los dos congresos de la Independencia ahondan las separaciones. Gûemes, Belgrano, San Martín y Pueyrredón, son soldados del de Tucumán. Artigas, protector del Congreso del Litoral. Era tan molesto Artigas para los congresales y politólogos porteños, que una de sus figuras eminentes, Manuel García (el pecho frío para los asuntos de la Patria, como le llamaban sus contemporáneos), opera desde Río de Janeiro para que Portugal invada y ocupe la Banda Oriental. ¿Y todo esto, por qué?

Porque Artigas era Pueblo y Gobierno, su legado es la educación de los más, la tierra para el que la trabaja, el desarrollo económico para los trabajadores, y no para los mercantiles que pactan con Inglaterra cada paso que dan. Era la negación misma de todo lo que significaba el liderazgo de Buenos Aires para el país.

Pùeyrredón, electo Jefe de Gobierno, postulado por el propio San Martín, llega a Buenos Aires a finales de julio de 1816. Los portugueses, ya han invadido la Banda Oriental, y su idea es llegar hasta Santa Fe. Pueyrredón le ofrece una alianza ofensivo/defensiva a Artigas, pero el Caudillo descree, porque sabe que está enredado en los planes de Manuel García. Pueyrredón hará alharaca de apoyarlo, pero finalmente Manuel Dorrego, el artiguista porteño, le pide una decisión. Como Pueyrredón balbuceó, Dorrego le escupió una insolencia, y el ‘loco’ Manuel terminó sus días en Baltimore, desterrado. En agosto de 1816, Pueyrredón ordenó invadir Santa Fe, y rodear a Artigas, en concurso con los portugueses.

Acediado por dos frentes, Artigas buscó el concurso de Güemes, de San Martín y de Belgrano. Pero se desatendieron de auxiliarlo. San Marín le dirá a su gran amigo y colaborador, Tomás Guido, “Prefiero la vecindad con los portugueses que con Artigas”. Güemes y Belgrano no ahorran denuestos contra el Protector de los Pueblos Libres. Artigas se quedó solo. Le diría, dolido, a Estanislao López, “Con los charrúas me alcanza para contener a los portugueses”, pero el problema eran los porteños traidores que auxiliaban a las tropas invasoras, y atacaban por la espalda, los baluartes artiguistas de Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes. Córdoba y Santiago, cansados de Bs As, se sublevan en nombre de Artigas, pero Belgrano baja con el Ejército del Norte, abandonando a Güemes en Salta, y reimpone el orden a sangre y fuego. Artigas, solo, solito y solo, combatió hasta el final.

No se entregó así nomás. Mandó a López y a Ramírez contra Buenos Aires, y estos tuvieron la gran suerte de derrotar las fuerzas directoriales. Pero diez días antes de Cepeda, Artigas fue destrozado en Tacuarembó, y cruzó el Uruguay con apenas 13 fieles. Esperó en vano, que Ramírez concertara con Bs As una guerra contra el Portugal, y sólo le quedó el último esfuerzo: Enfrentar a Ramírez, el último lugarteniente que le abandonaba.

Conclusión.

López, y más Ramírez, abandonaron a Artigas al final, cuando lo vieron como una causa perdida. Pero pocos hemos hablado, de porque Güemes, Belgrano y San Martín preferían orbitar en el planeta Buenos Aires, que siempre nos abandonaba al mejor postor, cuando podían forjar una Confederación duradera con un patriora honrado como fue José Artigas. Ésa, es la pregunta que empezaremos a desandar, en las próximas emisiones.

Carlos PISTELLI.

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