Paisano y Kadhafy, historias de una amistad.

Periodista de la Gazzeta Saintterriense, Ud fue gran amigo de Gadafy y siempre lo recuerda
Paisanito, (suspira, lágrimas en los ojos), Fue el padre que no tuve. Nunca le voy a perdonar a la cornuda de la Clinton lo que hizo, Por eso voté a Donald. 
Pe: Fuerte.
Pa: El sexo? Seguro.
Pe: Cómo conoció al líder libio.
Pa: Fidel me había mandado a buscarlo al paparulo del ‘Che’ a…
Pe: Epa! Y eso?
Pa: Las cosas como son. Prosigo?
Pe: Prosiga.
Pa: Entonces me voy a Praga, que estaba a punto de empezarse los quilombos del ’68. (silencio) Guevara no se quería volver. Terminamos a las piñas, Llaman de Moscú pidiendo que me deporten, y termino en Egipto departiendo con Nasser. 
Pe: Tenía buena relación Nasser.
Pa: Masomenos. No le gustaba el fútbol.
Pe: Y a Gadafy?
Pa: Al hijo! (levantándose del asiento y señalando con el índice) Quería jugar en la selección nacional libia. Era un muerto, pobre pibe. Un día me llama Muamar, Che, Paisano, él me decía así, Che, Paisano, porque conocía de mis andanzas argentinas. Che, Paisano, el nene quiere jugar a la pelota, que se yo, en la selección nacional, tenés idea que hago. Llamalo a Bilardo, que es el único que lo va a poner.
  Lo buscan a Bilardo, El dotor me convoca de ayudante porque hablo árabe, entonces me tenía de traductor. Y ahí empezamos. Con los problemas de Bilardo, que quería jugar con líbero y stopper y los libios no entendían nada. Se fue al poco tiempo.
Pe: Qué tal jugaba el hijo del líder?
Pa: Bueno, jugar, dice Ud (arqueando las cejas)
Pe: Volvamos a Gadafy, Cómo lo conoce.
Pa: Me despido de Nasser para ir al bar de Rick, en Casablanca (golpea su puño en su mano) y la puta, me para inmigraciones. Tan ensimismado estaba en mis pensamientos que no advertí cuando un recio Capitán del Ejército Libio se presentó ante mí, con una escolta, pidiéndome explicaciones y mis papeles.
-Qué hace aquí, preguntó con marcial gesto.
-Soy Paisano de Saint Terriéns, y valgo más vivo que muerto.
Mientras sus acólitos estudiaban mis papeles y analizaban qué hacer conmigo, el recio Capitán del Ejército Libio se me acercó, y en voz baja me dijoLo mataron a Guevara en Bolivia. Y así nos conocimos. Mire Ud. lo que son las cosas. Muamar (se le quiebra la voz) fue el mejor que conocí. Mejor que yo en todo sentido. 

Pe: Ud ayudó con el «Libro Verde».
Pa: Sí, claro, lo traduje al castellano y lo distribuí clandestinamente en España. Yo quería voltear al franquismo, porque me habían matado a Federico, y jamás se lo perdoné al Generalísimo. 
Pe: Así y todo Ud pudo entrar a España y entrevistar a Perón.
Pa: Claro! Con el General éramos amigos desde los tiempos de Evita, y yo quería armar la etente Trípoli-Puerta de Hierro. Casi que lo consigo. Es más, un día me llama Muamar, no me acuerdo donde estaba yo, y me dice, Che, Paisano, Argentina entró en guerra con Inglaterra por Malvinas. Así que agarró y me mandó con armas a Buenos Aires.
Pe: Epa! Ud y Galtieri?
Pa: La Causa de los Pueblos no tiene demoras, e hice a un lado mis diferencias con el whiskero. 
Pe: Cómo se entera de su muerte?
Pa (largo silencio): Fue un sábado. (silencio) Yo no sé si estaba en Cuba, ya. En Camagüey, porque me da que me llamó Fidel, no sé porque lo recuerdo así. Creo que intenté olvidar ese infausto día. Bah, lo sigo intentando.
Pe: Quién fue Muamar El Gadafy.
Pa: El último Caudillo. El más grande Hombre que conocí y seguramente jamás conoceré otro igual. 

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