Buenas Gentes

El peronista, en general, es buena gente.
Te ha de invitar a su casa, y te dará algún mate o te hará de comer.
Va a hablar de vos de lo que venga, fútbol, mujeres, hombres, llegado el caso, y la vas a pasar fenómeno.
Hasta que le digas que nunca te cayó Perón.
Y ése será tu problema.
Porque el peronista, es perón ísta.
De todo le podrán achacar, y de todo le han de defender.
Y punto final del asunto.
Básicamente, porque son unos autoritarios de miércoles.

Los radicales, también son buena gente.
Te van a citar en un bar a tomar cafés, y así podremos fumar.
Va a hablar de vos de lo que venga, fútbol, mujeres, hombres, llegado el caso, y la vas a pasar fenómeno.
En algún momento se tocará algún tema urticante de la realidad nacional.
Y que les compete a ellos.
Y te dirán, con sonoro desprecio a tus ideas, “no gobernaba yo, eran eso conservadores del culo, o esos progresistas que sirven para cacarear pero no se arremangan los pantalones ni las camisas”.
Y punto final del asunto.
Básicamente, porque son unos resentidos de la miércoles.
Eran el Pueblo, y se pasaron quince años desde la caída de Yrigoyen viendo las cosas pasar.
Llegó Perón y se las mandó a guardar. Desde ese día a las villas las miran con solemne desprecio, Otra cosa, no les quepa.

Un socialista, de esos que se autodenominan del partido, debe de ser buena gente también.
Te sentarás a hablar, y te colmarán de ideas, y proyectos, y sueños, y etcéteras.
Seguramente les soltarás que fueron, y son, dogmáticos y sectarios.
Y te harán de la de Judas y Cristo.
Tal vez hayan sido, y son, la mejor expresión partidaria de nuestra débil historia.
Y punto final del asunto.
Básicamente, porque son un mix entre radicales y peronistas, sin mayores místicas quel orgullo partidario y centenario.

Un zurdo te va a invitar porrón.
Es un buen pibe.
Y le vas a decir que sí con una sonrisa de oreja a oreja.
Va a hablar de vos de lo que venga, fúbol, minas, machos, llegado el caso, y las vas a pasar fenómeno.
Por ahí, hasta cojas.
En algún momento se te va a escapar quel Che no debió ir a Bolivia a morir tan tontamente.
¡Para qué lo habrás hecho!
Y te harán la de Judas y Cristo.
Desde cualquier vertiente que vengan, el Che es inmaculado.
Y punto final del asunto.
Básicamente, porque son tan pero tan pelotudos, que imitan al Che en sus gestos, pero toman del pico del porrón que tanto embrutece a las masas por las cuáles Guevara muriera. Y porque era de Central.

Un facho te va a invitar a cenar afuera.
Es buen muchacho, creció con vos.
Sospechás, pero vas igual.
Va a hablar de vos de lo que venga, de lo que sabe de táctica futbolera, de lo muertas que están las minas con él por lo bien que coge, te dará consejos de macho, y la vas a pasar fenómeno.
En algún momento, borracho, tal vez, le digas facho.
Te dirá que un poco de orden, que saquen los milicos a matar negros, no estaría mal, y acaso esté bien.
Y punto final del asunto.
Básicamente, porque le importa tres carajos lo que opinás. Es un plateísta insultador de sus propios jugadores, puto seguro, que le gusta que le den por detrás, y no me imagino mujeres fachas. Deben ser gritonas y machonas, pero descreo. Igual, imposible que se las pongas.

Harto de escucharlos, levantarás el culo a moverlo a terrenos mejores.
Hilvanarás una loca carrera contra la vida, mientras ella, paciente, te pasa por arriba abarrotándote de problemas tan sencillos que te dan bronca llamarlos problemas y les dejas hacer oscureciendo ese momento cúlmine del cual saliste del secundario, y dejaste la casa de tus viejos.
Te irás por los burdeles del mal vivir, aunque lo llames “casa”, “amor” y “pecado”.
Esos transeúntes que llamas amigos y te dan vuelta la cara.
Esos huéspedes que te llaman “padre” o “tío” y no te pagan el mes.

Esos episodios del orto que quieres dar marcha atrás y ser mejor gente.
En este país de mierda, donde todo sale mal, esperando el campeonato que ganará Maradona para levantar la bandera y llenar el Monumento gritando, cantando, devolviéndole al mundo que nos odia con el presente que nos otorga, “tomen, putos, somos campeones otra vez”,
Te acordarás que fuiste niño y joven,
Amante y perdido,
Encontrado y amado,
Rejuveneciendo esos sueños que nunca debiste dejar de vivir.
Esas fuerzas que se fueron en el grito del gol,
Y en ese sexo dulce que nunca volviste a tener,

Y vas a volver de verlos, y te mirarás en el espejo.
Te sentirás buena gente, y te sentarás al umbral de tu puerta a fumar un faso.
Aunque te maraville ese camino de trazos blancos que te indican el porvenir hacia esos lares donde la muerte era gustosa, puta y se dejaba entrar.
Empezarás a reír, despóticamente.
Alzarás los brazos soñando con la Plaza de Mayo llena vivando tu nombre.
Señalarás con el índice dando la mejor pieza oratoria de la historia en la misma Plaza.
Enumerarás todo lo bueno que estamos haciendo.
Exhibirás el puño descaradamente, soltando que una Revolución es posible para que estalle la muchedumbre reunida en la ocasión.
Y le palmearás el culo a una mina encandilada con oírte hablar, porque solo te la querés coger.

Y vas a querer otro mate, y un asado.
Y un café en un cercano bar. O un porrón del pico.
Te gusta coger.
Te gusta pelear.
Te gusta saber quien sos.
Te gusta.
Pero no pasás de ser un pelotudo sin suerte, un malo ni para algo.
Pero no sabés para que te gusta.
Pero no te interesa con quien cogés.
Y no sabés por donde empezar.
Entonces, volverás a pensar en mí.
Porque no existe la vida, sino estamos juntos, codo a codo, en la cama, y desnudos, donde quieras, cambiando para mejor el todo, la nada, y el sombrero también, quítate el sombrero: también.