El Evangelio según Satanás III

Continuando:

https://saintterriens.wordpress.com/2008/02/07/el-evangelio-segun-satanas-i/

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3- El inicio de la Historia; 

Adán era un mono tonto. Era tan tonto que no se sabía subir a los árboles. Entonces las fieras de los suelos le hacían la vida imposible. Sintiéndose solo y desprotegido habló al Cielo. Y desde las alturas, para ayudarle, bajé yo. Me bajaron, en verdad. Tranquilo comiendo manzana, mi fruta predilecta, me dieron orden de bajar. Como me negué a esa sinrazón, me dieron el pire. Estando con Adán, descubrí como resolver el problema. Un bicho raro y zigzagueante, cilíndrico y reptando por las aguas y los árboles, al cual las otras fieras temían por lo extraño, se convertiría en su mascota, su guardaespaldas y su mentor. Con la serpiente, a ella me refiero, aprendió a trepar y a exigir mejor consideración desde arriba. Así se llegó al primer pacto terrenal/celestial: Adán conseguía una compañera, a cambio rendiría genuflexión al de arriba, y yo conseguía un loft al que llamé Infierno, consiguiendo pasaporte para entrar en el tercer planeta a cambio de que no interfiriera con los planes divinos de dominación. Tres dimensiones, a saber: el Cielo, la Tierra, y el Infierno. Fue el primer adelanto científico de la Humanidad. 

 Eran buenas épocas. Éramos pocos y nos llevábamos bien, todos. A veces comíamos en lo de Adán, donde su hijo Abel preparaba unos chivitos bárbaros, y Caín, unas ensaladas del carajo. Dios traía el vino, y yo llevaba el postre: tarta de manzana, que por supuesto había quien no la comía. La pasábamos de lo lindo y mientras Eva lavaba las vajillas y preparaba café, nosotros jugábamos al críquet. En circunstancias poco claras y no aclaradas satisfactoriamente, Abel fallece y Caín abandona la casa paterna. El creador de las ensaladeras se fue a convivir con otros monos, y lo acompañé para que no se sintiera solo. Adán y Eva no volvieron a hablarme, como culpándome de la muerte del primogénito. Fue la primera desgracia de mi reputación. Perdía el cariño de mis grandes amigos. 

Así se hicieron dos mundos. El de Adán y Eva, genuflexos del Señor, que tuvieron otros hijos más. Adán, nacido para trabajar y vuelto esclavo de los mandatos de su creador; Eva, llevando consigo la virtud de dar la vida y de personalidad propia y libre. Y el mundo de Caín, vuelto albañil, y libre de responder a las directivas que venían de arriba. Y le dejé hacer, dejándole de ver con el tiempo, pues estaba ocupado combatiendo a otros diablillos que andaban de travesuras por Oriente.

  Los hijos de Caín, y su descendencia, expertos albañiles, constructores, maestros mayores de obras e ingenieros civiles, presentaron una querella al Cielo pues desde arriba los culpaban de la muerte de tío Abel. Contrataron los servicios de unos operadores personales míos y llevaron la presentación al Tribunal, donde se encontraban los hijos de Set, hermano de Abel. Como se alargaba el proceso, se pusieron a construir un edificio bien alto para arreglar cuentas por las suyas con el de arriba. ¡Mamita santa! El edificio se vino a pique porque se descubrió que había saboteadores por doquier.

  El mundo empezó su descompostura. Las primeras guerras, las primeras hambreadas, los campeonatos de Racing, son de esa época. Yo andaba perdido por occidente medio. Por las galias, más precisamente,  preparando las primitivas viñas. Me estaba volcando al vino como afición. Entonces bajó el barbudo que bosteza. Me propuso hacerme cargo de la tierra para evitar el caos. Cosa que no me interesó. Le ofrecí un buen vino de manzana, que rechazó, y me advirtió que me subiera a una montaña alta, porque iba a diluviar la tierra. Viajé al Tibet, y desde el Himalaya sufrí los cuarenta días de lluvia. Sólo como un perro. Una linda mañana se me apareció un pequeño cuervo, y me lo quedé de mascota: Se habían salvado de perecer ahogados, ab-hogados, les quedó el nombre con el tiempo: Fueron y son mis mejores amigos. 

4- Pacto Celestial/Infernal, 

Bajaron las aguas. No quedaba nada. Todo era desolación, muerte y humedad. De ahí proviene el dicho “Lo que mata es la humedad”, justamente. Nos encontramos con Noé, quien padecía de lepra, y entre todos reempezamos. Eran albañiles, también.
– Podés creer – me dijo – que salí a la mar en busca del monte más alto convencido por el Servicio Meteorológico de que aventuraban días despejados y calurosos… Llovió tremendamente. Entonces mandé al cuervo, que no regresó. Y luego a la paloma blanca, símbolo de la nueva vida, de la paz.
– La paz es una tontería si la paloma es su símbolo,
– Lo que pasa es que a vos no te conviene, me dijo Noe,
– ¡Tremendo representante de la paz, tenéis! Demuestra que es una tontería. ¡¿Pájaro más tonto que ese?! – El pingüino, me interrumpió una voz popular, ¡Canalla!, le gritó Noe, y desde esos días q no se hablan.

  Lo mismo andaba pensando el barbudo que ronca. Bajó nuevamente y arreglamos entre paisanadas los nuevos tantos del mundo: administración del mundo y del ordenamiento de las cosas terrenales, quien les habla. Era el segundo pacto terrenal/ celestial. De las cuestiones espirituales, él. Es decir: yo, como cuerpo podía descomponer el alma en mi provecho. Y él, como espíritu, podía conducir la vida física del ser. Empezaba nuestra competencia. Que se tornó insana. Él me mandaba espías y se inmiscuía en mis asuntos, y yo le hacía la vida imposible allá arriba.

  Dioses varios, creadores, representantes, símbolos, íconos, imágenes. Todo un sinfín de excéntricos credos que alejan al Hombre de la verdad. Pájaros dioses, gatos sagrados, vacas incomibles. Politeísmo puro. Un dios para las guerras, otro para las fiestas, otro creador de la medicina, otro protector del deporte, otro alojado en las aguas, otro artista, el cancerbero en las puertas de casa. ¡Fenómeno! No existe creador alguno ni mal concentrado en alguien. De fiesta en fiesta estoy.

  Entonces supe de la mano mal habida. Otro albañil, que se habrán dado cuenta que me refiero a los masones, lejos de su tierra, al saber que su pueblo natal luchaba por su liberación de la opresión, abandonó su enérgica carrera de pastor de ovejas y se volvió para convertirse en Libertador de Pueblos. Cruzó montañas, abrió las aguas, recibió las tablas. Vagó en el desierto, le crecieron las barbas. Supe después que una zarza se quemaba y no se consumía. Y le hablaba. O el pastor vuelto libertador y legislador fumaba opio, o se le apareció el quetejedi. Exacto. Es la historia de Moisés.

  Yo estaba desinteresado del mundo tras los sucesos de Abraham y Sara. Pero eso me indignó. Se estaban metiendo en mis propiedades, y desengañando a las gentes de mis invenciones. Así que para contrariar a los masones metiches, me asocié con los cultos. Organicé religión tras religión, las doté de instrumentación, estructura, poder, les enseñé a leer el cosmos y las estrellas, a engañar y a plagiar, a realizar demostraciones de trucos y magias, a convencer a las multitudes. Los hice devotos de la fe. De variadas conjeturas, se generaron los ritos paganos del mundo. Todos se parecen entre sí, todos se diferencian, y no hay una encarnación del mal personificada. Y mucho menos, en mí. Sí, se que es lo que piensan. Esto justifica de algún modo que soy malo. No es así. Tanto tiempo en la tierra que uno aprende sus mañas. La verdad da poder. Y mejor que a la verdad la manejemos unos cuantos pocos. Mejor así.

  Israel, liberado, se empezó a gobernar a sí mismo. Con “los consejos divinos”. Sobre las costas estaban los filisteos. Y su Comandante y héroe, Goliat. Un buen hombre, corpulento y brusco de ademanes. Aunque los filisteos fueran más, enfrente asumiendo el generalato de las fuerzas, recomendándoles donde atacar, estaba el mismísimo Creador. Y si encima el pequeño David se la da de héroe. Los israelitas llegaron al pico de su efímera gloria. Con Salomón, llegó el Templo donde residía el dios mayor. La sabiduría. Los casamientos extravagantes. Y el inicio de la degradación israelita. La división de los reinos. La caída de Jerusalén, los quinientos años de sometimiento. Los persas, los griegos, los romanos.

              Pero ya no estaba en Israel. Estaba lejos de Roma, también. Estaba en la China… 

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Published in: on 11 noviembre 2012 at 5:02 am  Comments (7)  
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